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20 SONG TAG (o “Como Comenzar lo Inacabable”)

Esto va a estar horroroso pero no sería yo si le sacara la vuelta a un reto y menos a uno musical y menos aún a uno en el irresistible formato de chismógrafo.

Antes que nada, el disclaimer de siempre: estoy peleado con los favoritos. Escoger una sola de las cosas que me gustan es una labor casi imposible porque soy indeciso y voluble en proporciones encabronadas.

Pero bueno, al mal paso…

20 SONG TAG

1.- Canción favorita.
Ya empezamos mal.  Pinches favoritos. Así como cuando me preguntan por mi película favorita y la primera que me viene a la ente es “El Quinto Elemento”, lo primero que me vino a la mente fue esto. Y es que, como la película que acabo de mencionar, contiene todo lo que me gusta: las vocalizaciones mamalonas de Randy Blythe, un video sencillo y bien hecho y, escondido por ahí, humor.

Y yo, con eso la hago.

2.- Canción que más odio.

Hubo algún momento, por allá de los noventas (cuando yo era apenas un pimpollo), en la que había una promesa enorme en el rock nacional. Habían bandas excelentes (La Cuca, La Lupita, Las Víctimas y muchas de las que prefiero no acordarme) que esperaban un oportunidad para saltar al mainstream y popularizar el género. Una de ellas y la que se proyectó antes y más muchas fue Maná. Y cuando tuvieron la atención del país, que hicieron? Sacaron la mariconada de disco de “Sueños Líquidos” (hasta el título me da como asquito), plagado de rolitas sosas y seguras, dejando atrás sus otrora aventados gritos de “me vale madre” y “échale vampiro”.

3.- Canción que me pone triste.

No es tanto que me ponga triste; es que “Wake Me at Sunset” me conmueve de una manera bien completa. La trágica letra de la canción, las guitarras y la vocalización que a mí me suena completamente desesperada me pegan durísimo. Cada mención de su padre, la línea de “morning won’t ever be the same” y como se le quiebra la voz en el minuto 4:30 invariablemente me hace un nudo en la garganta. Siempre que he intentado cantar esta canción, me ha sacado lágrimas.

4.- Canción que me recuerda a alguien.

2:47

Mi hermana y yo somos alarmantemente simples.

5.- Canción que me pone feliz.

Tampoco es que me ponga genuinamente feliz. Es más que siempre me hace sonreir porque se me hace verdaderamente graciosa. Nunca lo he podido explicar. No es el ritmo. No es la letra. No es el vocalista con cara de palo. Es una maravillosa conjunción de elementos. Es una alineación de astros. Es mágia.

6.- Canción cuya letra me sé a la perfección.

No pude encontrar la discografía completa de los Héroes del Silencio pero les dejo esta complicadísima y extensa ópera.

7.- Canción que me recuerda un momento específico.

Antichrist Superstar es, para mí un discazo, independientemente de haberme acompañado en una de las etapas más complicadas de mi juventud. La siguiente canción, específicamente, me recuerda a una noche en la que estaba en el catre sobre el que dormía, en el cuarto de servicio detrás de la casa de mi abuela, en Tampico. El catre estaba, en ese momento, con dibujos a medio entintar y el suelo, con botellas de Coca. Yo tenía diecisiete años y me creía bien malote porque escuchaba a Marilyn Manson.

8.- Canción que me haga bailar.

Les prometo que lo intenté.

9.- Canción que me ayuda a dormir.

Un muy buen amigo que me albergó en su casa ponía música toda la noche. Ahí descubrí a Rainbow y fué amor a primera escuchada.

10.- Canción que me gusta en secreto.

O, bueno, yo pienso que es secreto.

11.- Canción con la que me siento identificado.

Consideren también esta para mi funeral, plis. Mi falta de fe no es por elección propia y hay días en los que me gustaría creer (o ser capaz de creer) en algo.

12.- Canción que me solía gustar y ahora odio.

A lo mejor no es que en algún momento me haya gustado, sino que a lo mejor no me cagaba la vida como lo hace hoy en día.

13.- Canción de mi disco favorito.

Volvemos al problema de los favoritos. Tengo una categoría de discos que considero perfectos (o sea, novedosos al momento de salir, con buen contenido, buena producción y, muy importante, sin canciones de relleno). Ahorita solo me vienen a la mente Lateralus de Tool, “Mer de Noms” de A Perfect Circle, el ya mencionado “Antichrist Superstar” de Marilyn Manson y, desde luego, “Equinoctium” de Solar Dawn. Lo difícil fue escoger qué canción poner aquí.

14.- Canción que puedo tocar en un unstrumento.

Nací, trágicamente, sin la capacidad de tocar ni el más rudimentario de los instrumentos musicales. Sin embargo, hubo un evento cósmico, aunado a la paciencia de santo y capacidades educativasd envidiables de mi amigo Teto, quien se encargó de que pudiera sacar, al menos una sola vez, “Orgasmatron” en su totalidad.

15.- Canción que he cantado o me gustaría cantar en público.

Esta es una de las canciones que más satisfacción me ha traído en presentaciones. Lo único que me haría más feliz sería poder cantar “Cemetery Gates”.

16.- Canción que me gusta para conducir.

Antes:

Ahora:

17.- Canción de mi infancia

Mi papá era ávido fan de Queen. A él le debo si en algún momento tuve algo de gusto musical.

18.- Canción que nadie espera que me guste.

Sorpresa!

19.- Canción que quiero en mi funeral.

Además de la ya mencionada “Travelling Alone”. Si no lloran porque van a sembrarme, Woods se encarga que lloren por algo!

20.- Canción que quiero que suene en mi boda.

En mi improbable boda, una improbable versión acústica de ésto.
O así, como está. Chingue su madre.

 

 

 

 

He did it all for you.

Hoy voy a escribir una entrada directamente. Es decir, la voy a escribir sin hacer un borrador previo, sin revisarla un millón de veces y sin editarla otras tantas. Esta entrada, con tanto sentido y propósito como cualquier otra que se encuentre en este blog, será espontánea, porque me acabo de enterar de algo.
Saben qué día es hoy? Hoy es 17 de Abril. Hoy cumple años un tipo que se llama Maynard James Keenan. La historia de como lo conocí es interesante.
Corría, si mi memoria no me falla, el año de 1994. Estaba viendo la televisión en la sala de la casa de mi abuela, cuando vivía yo con mi familia en Tampico. Era temprano; estaba esperando a que el canal local se enlazara con la señal del canal 5 de México, para comenzar a ver mi tarde de caricaturas. De repente, por llenar espacio, la televisora local decidió transmitir algo extraño. Algo que nunca había visto. Eran imágenes horribles, extrañas, novedosas; no se parecían a nada que hubiera visto antes. En mi fascinación por lo que veía, tardé en reconocer lo que escuchaba como música. Ese fue el primer video musical que vi en mi vida. Desde luego, si es que la información pertinente apareció al principio y al final del video, como suelen hacerlo (nombre de la banda, nombre de la canción, nombre del álbum del que se desprende, director, disquera, etcétera), a mí me pasó desapercibida. Todo lo que acababa de ver y escuchar resultó, durante un largo tiempo, un misterio.
Un par de años mas tarde, de manera igualmente fortuita (e igualmente, en la sala de la casa de mi abuela), apareció en la televisión un programa de videos, en el mismo canal local. Number Nine. Ya lo había visto un par de veces y ya le estaba hallando el gusto a Sepultura. Pero en esa ocasión, ocurrió que me tocó ver, ahora sí, sabiendo que se trataba de un video, “Ænema” de una banda que se llamaba Tool. Las imágenes que vi (especialmente desde la marca de 2:30) en el video me recordaron aquella otra experiencia que había tenido. Tanto me había impresionado el primer video que lo seguía recordando y algo reconocí en el nuevo que me regresó al antiguo. De esa manera, logré averiguar la autoría de aquella pesadilla que tanto me había fascinado. De esa manera, conocí una banda que se volvería una de mis aficiones más duraderas en mi vida.
No en poco contribuyó a mi afición el vocalista. Como neófito en la música, lo primero que me llamó la atención fué la voz del que cantaba. Distaba yo años para saber lo que era un blast, un riff o un solo. Lo más evidente era lo que yo más disfrutaba y eso era la voz. Melodiosa y siniestra, luego satírica y burlona. Bonita al cantar y poderosa al gritar. Yo quería esa voz. Yo quería esa música.
Ænima fue mi primer disco de Tool. Fué también el primer disco que tuve donde un vocalista me impresionó por el rango y la versatilidad de su voz. Maynard James Keenan podía hacer de todo con su voz. Mi experiencia musical en aquellos días era limitada y corta, pero supe reconocer que el sonido que esa voz, junto con el acompañamiento de los músicos (Danny Carey, Adam Jones y el recientemente agregado Justin Chancellor), lograba no podía ser algo ordinario.
Rehuyo de decir “éste es mi favorito”. Prefiero decir que “es uno de ellos”, porque soy voluble y cambio mucho y muy rápido de opinión. Por ello, me limito a decir que Maynard James Keenan es de mis vocalistas favoritos. Admiro las cualidades de su voz y el empleo asombroso que hace de ella. Sus participaciones en Tool y A Perfect Circle han contribuido a crear alguna de la más hermosa música que se ha logrado. Antes de conocer estas bandas, nunca había escuchado un disco completo, de corrido, ni sabía lo que era un álbum conceptual. Gracias a las contorsiones de la voz de Maynard, aprendí lo mucho que se le puede exigir a un vocalista y lo exquisito que puede ser escuchar a uno que se esfuerce.
Useful Idiot
Hoy, Maynard James Keenan cumple 48 años. Hace 18, lo vi girando, como un péndulo borroso, mientras lo escuchaba cantar “Sober” en la televisión de la sala de la casa de mi abuela. Cuando, años después de haberlo visto por primera vez, cesó el terror de aquel primer video, surgió mi admiración por su arte.

Para que se den una idea:

A Perfect Circle – Judith